El soporte nutricional en oncología es clave durante todo el proceso del cáncer: desde el diagnóstico, durante los tratamientos (quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia o cirugía) y en la etapa de supervivencia.
La nutrición no cura el cáncer, pero sí ayuda a mantener el peso y la masa muscular, reducir los efectos secundarios de los tratamientos, mejorar la tolerancia a la terapia, fortalecer las defensas y elevar la calidad de vida. Hasta el 80 % de los pacientes oncológicos presentan riesgo de desnutrición, y una buena intervención nutricional puede mejorar el pronóstico y el bienestar general.
Entre las enfermedades oncológicas más comunes se encuentran:
Cáncer de mama: mayor incidencia en mujeres, con impacto en tratamientos hormonales y quimioterapia
Cáncer colorrectal: afecta absorción intestinal y provoca frecuente pérdida de peso
Cáncer de próstata: común en hombres, con necesidad de control de peso y masa muscular
Cáncer de pulmón: alto riesgo de caquexia y fatiga extrema
Cáncer de páncreas: grave malabsorción y desnutrición rápida
Cáncer de estómago: dificultad para comer y vómitos frecuentes
Durante un proceso oncológico, los pacientes pueden experimentar diferentes desafíos, como pueden ser los siguientes:
Pérdida de apetito: anorexia o aversión a los alimentos
Náuseas y vómitos: dificultad para mantener la ingesta
Pérdida de peso y masa muscular: caquexia involuntaria
Mucositis: dolor y úlceras en boca y garganta
Diarrea o estreñimiento: alteraciones intestinales por tratamientos
Cambios en el gusto y olfato: sabor metálico o pérdida de apetito
Fatiga extrema: que reduce la capacidad de preparar o comer
Anemia: debilidad que complica la alimentación
¿Cómo te ayudamos?
En nuestra clínica de nutrición diseñamos un abordaje 100 % personalizado y coordinado con tu oncólogo para cada paciente oncológico.
A través de una evaluación nutricional completa (análisis de sangre, historia clínica, valoración del estado nutricional y peso) creamos un plan alimentario específico para cada paciente.